"Quedaron tantas cosas por decirnos, tantas promesas por echarnos en cara y tantas lágrimas por soltar. Quedaron tantos abrazos sin dar, tanta pasión desfogada en la imaginación. Y quedaron tantos insultos por gritar, que ahora, sin nada que decir o hacer, cae la totalidad de lo que pudimos darnos y jamás quisimos demostrar.
Lloro sin lágrimas como si eso fuese posible, y así es.
Y es que tú y yo vivimos la peor historia de amor que se puede construir, y tal vez ese sea el único motivo por el cual me enamoré completamente de ti. Y tal vez esa sea la única razón por la cual mi cabeza no razona si no imagina tu risa cerca de mi cuello, tus manos sobre mi cintura y tu mirada sobre mi alma. Y tal vez, tan sólo tal vez, la inmensidad de tanto amor me arranca el corazón por ese motivo, por amar con rabia la huella de tu ausencia".
Bea Morales Fdez
Si la vida es caminar, resbala por una vez. Miles de ilusiones y una realidad. Miles de pasiones y un solo amor. No pretendo alcanzar la plenitud en esta vida, tan solo conseguir que mis palabras lleguen a lo hondo del pecho atravesando el corazón.
miércoles, 14 de enero de 2015
sábado, 10 de enero de 2015
"Nos quedó tanto por decir.
Creías que era una ilusa por la frialdad que mostraba, y tan solo fue el miedo de asimilar todo lo que me había permitido amar.
De observar, de observarte.
De escuchar tu risa, de perderme en tus iris, en sentir por milésimas de segundos tus caricias serenas, tus caricias que me cortaban la respiración cuando se volvían rápidas y frenéticas.
Queda tanto por decir, que ya se esfumaron las posibilidades y desaparecieron las palabras.
Provocamos el efecto contrario que los demás, y por eso fuimos tan intensos e insensatos.
Ambos sabíamos a donde llegaríamos, ambos nos permitimos el lujo de tropezarnos con la realidad.
Y cuando el alba de los pocos recuerdos que se hospedan todavía se queden al límite del horizonte, por favor no te olvides de mí.
Tan sólo recuerda por un instante, que en silencio te amaré para siempre".
Creías que era una ilusa por la frialdad que mostraba, y tan solo fue el miedo de asimilar todo lo que me había permitido amar.
De observar, de observarte.
De escuchar tu risa, de perderme en tus iris, en sentir por milésimas de segundos tus caricias serenas, tus caricias que me cortaban la respiración cuando se volvían rápidas y frenéticas.
Queda tanto por decir, que ya se esfumaron las posibilidades y desaparecieron las palabras.
Provocamos el efecto contrario que los demás, y por eso fuimos tan intensos e insensatos.
Ambos sabíamos a donde llegaríamos, ambos nos permitimos el lujo de tropezarnos con la realidad.
Y cuando el alba de los pocos recuerdos que se hospedan todavía se queden al límite del horizonte, por favor no te olvides de mí.
Tan sólo recuerda por un instante, que en silencio te amaré para siempre".
lunes, 5 de enero de 2015
Como si de un segundo se tratara, el tiempo no espera por nada ni nadie.
Como el viento, arrasa por donde pasa sin ser visto.
La espera deriva de su nombre, más no se relaciona con ella.
Así de simple es la vida, tan complicada desde que el hombre se dio cuenta de su existencia.
Sin opciones a miramientos o quejas, lo que hoy posees tal vez mañana ya no esté. Y seguramente lo que más temes, se de con la seguridad con la que otras cosas no se terminan por cumplir.
Mas la culpa no es de nadie, tan solo ocurre que las cosas tienen un momento y el encariñarse con la fugacidad de lo que nos rodea es lo que nos hace humanos, es lo que nos hace amar.
Bea Morales Fdez
Como el viento, arrasa por donde pasa sin ser visto.
La espera deriva de su nombre, más no se relaciona con ella.
Así de simple es la vida, tan complicada desde que el hombre se dio cuenta de su existencia.
Sin opciones a miramientos o quejas, lo que hoy posees tal vez mañana ya no esté. Y seguramente lo que más temes, se de con la seguridad con la que otras cosas no se terminan por cumplir.
Mas la culpa no es de nadie, tan solo ocurre que las cosas tienen un momento y el encariñarse con la fugacidad de lo que nos rodea es lo que nos hace humanos, es lo que nos hace amar.
Bea Morales Fdez
sábado, 3 de enero de 2015
En el frío de la madrugada el calor del sol lo encontraba en la curva de tu sonrisa. En tus cariñosos abrazos y en el gozo de los cuerpos. La prisión que quema y mata es aquella que en la soledad te asfixia. Recordándote que lo que más has amado, no volverá a amarte. Recordándote que su piel, pertenece ahora a otros dedos, y quien sabe a cuantos.
Bea Morales Fdez
Bea Morales Fdez
viernes, 2 de enero de 2015
Mío, sólo mío
-Era mío, sólo y exclusivamente mío- susurra.
"Sin saber a que razones atenerme, compartíamos un mundo que se desmoronaba en mil pedazos cada vez que nos abrazábamos. Pero, ¿qué mas daba? Yo sabía que no funcionaría, que un día tras tanto amor jurado, te marcharías de casa, una casa llamada mi vida. Teníamos todo a favor y a la vez, en contra. Tú eras demasiado fuerte, tan fuerte, que no me dejabas entrar en tu debilidad; y yo pecaba de cobardía, de una cobardía tan extrema que entre beso y beso, soñaba con abandonarte. Éramos un amor raro, extraño, confuso y muy apasionado. Tú me jurabas amor eterno, yo te sonría y te prometía lo mismo para hacerte feliz. ¿Supe alguna vez que tú eras todo lo que necesitaba?
Supongo que mediante el contacto de nuestra piel, imaginé una vida a tu lado. Imaginé que cada día llegabas a mi vida de nuevo y me enamorabas como el primer día. Pues sin saberlo, caí profundamente en desgracia desde que cruzamos la mirada por primera vez. Y cuando digo desgracia, me refiero a enamorarme como una perra. Una sucia perra que en la cama era todo lo que querías que fuera, sobrepasando los límites permitidos con tal de oírte gemir mi nombre. Eras tan apasionado, eras tan fugaz que con un sólo orgasmo ya me enamoraba con más fuerza de tus sentidos. Eras una droga que se volvió adicta desde que admití para mis adentros que era drogadicta a tu perfume, a tu sonrisa, a tus manos.
Nunca nos dijimos te quiero, nunca hizo falta. Y cuando lo hicimos, era tras desfogarnos y por aquel entonces no era válido, es lo típico que se dice cuando te dejan complacido de una forma tan bestial que no sabes que decir salvo: "oye, has estado espectacular". Ninguno supo frenar, y sin frenos tuvimos múltiples heridas y rasguños que curábamos volviendo a la misma sábana tras follarnos a otras personas, sin sentir absolutamente nada por ellas. Dime, ¿cuándo supiste qué me amabas?
Creo que nunca lo supiste, pero eres tan culpable del desastre como yo. Como perros nos enamoramos como dos locos que no pueden vivir el uno sin el otro. Y ahora, en soledad, tan sólo por el orgullo que nos ha condicionado la vida ninguno llamará al otro, ninguno aún extrañándonos parará la locura e irá a buscar al otro, sólo nos recordaremos masturbándonos, durante varios minutos, o media hora, qué se yo, depende del día que llevemos.
Contemplo la calle, y me siento completamente vacía, te has ido, y esta vez para siempre. Te has ido y te has llevado mis mejores sonrisas, mis mayores ilusiones, mis gritos cuando llegaba al maldito y espectacular orgasmo; y también aunque ninguno lo asimile jamás...mi gran sentimiento llamado amor. Ya no queda nada que decir, cada uno hará su vida y se follará a mil cuerpos con diferentes caras y vidas; ninguno hará preguntas, solo se limitará a responder y quien sabe, tal vez nos enamoremos de otra, u otro en mi caso, subnormal que esté dispuesto a aguantarnos.
Pero nadie te va a saciar como yo, nadie te va a sacar tanto de quicio y a la misma vez unas ganas tremendas de hacer el amor como lo hizo mi persona. Nadie va a llorar tantas veces y te va a decir tantas injurias para quitarte la ropa y comerte a besos después. Nadie va a sentir un amor tan fuerte y tan enfermizo como lo que sentimos tú y yo.
Bajo mentiras creamos una verdad que por miedo, dejamos estar. La nada nos acoge, y otras vidas vendrán, y en el silencio de la noche, observo como nuestra historia sin final, inevitablemente lo tendrá.
Eras mío, mío, mío joder mío. Y yo era tuya, sólo tuya. Da igual con cuántos me dejara ir, con cuántos me dejase hacer, abrazar y complacer. Tú y yo sin quererlo, quisimos. Tú y yo sin poder evitarlo, creamos un universo que ninguna experiencia anterior pudo destruir o asemejar. Siendo el uno para el otro, los dos nos dimos la espalda, y sabiendo que pudimos tenerlo todo, preferimos conformarnos con nada".
Bea Morales Fernández
"Sin saber a que razones atenerme, compartíamos un mundo que se desmoronaba en mil pedazos cada vez que nos abrazábamos. Pero, ¿qué mas daba? Yo sabía que no funcionaría, que un día tras tanto amor jurado, te marcharías de casa, una casa llamada mi vida. Teníamos todo a favor y a la vez, en contra. Tú eras demasiado fuerte, tan fuerte, que no me dejabas entrar en tu debilidad; y yo pecaba de cobardía, de una cobardía tan extrema que entre beso y beso, soñaba con abandonarte. Éramos un amor raro, extraño, confuso y muy apasionado. Tú me jurabas amor eterno, yo te sonría y te prometía lo mismo para hacerte feliz. ¿Supe alguna vez que tú eras todo lo que necesitaba?
Supongo que mediante el contacto de nuestra piel, imaginé una vida a tu lado. Imaginé que cada día llegabas a mi vida de nuevo y me enamorabas como el primer día. Pues sin saberlo, caí profundamente en desgracia desde que cruzamos la mirada por primera vez. Y cuando digo desgracia, me refiero a enamorarme como una perra. Una sucia perra que en la cama era todo lo que querías que fuera, sobrepasando los límites permitidos con tal de oírte gemir mi nombre. Eras tan apasionado, eras tan fugaz que con un sólo orgasmo ya me enamoraba con más fuerza de tus sentidos. Eras una droga que se volvió adicta desde que admití para mis adentros que era drogadicta a tu perfume, a tu sonrisa, a tus manos.
Nunca nos dijimos te quiero, nunca hizo falta. Y cuando lo hicimos, era tras desfogarnos y por aquel entonces no era válido, es lo típico que se dice cuando te dejan complacido de una forma tan bestial que no sabes que decir salvo: "oye, has estado espectacular". Ninguno supo frenar, y sin frenos tuvimos múltiples heridas y rasguños que curábamos volviendo a la misma sábana tras follarnos a otras personas, sin sentir absolutamente nada por ellas. Dime, ¿cuándo supiste qué me amabas?
Creo que nunca lo supiste, pero eres tan culpable del desastre como yo. Como perros nos enamoramos como dos locos que no pueden vivir el uno sin el otro. Y ahora, en soledad, tan sólo por el orgullo que nos ha condicionado la vida ninguno llamará al otro, ninguno aún extrañándonos parará la locura e irá a buscar al otro, sólo nos recordaremos masturbándonos, durante varios minutos, o media hora, qué se yo, depende del día que llevemos.
Contemplo la calle, y me siento completamente vacía, te has ido, y esta vez para siempre. Te has ido y te has llevado mis mejores sonrisas, mis mayores ilusiones, mis gritos cuando llegaba al maldito y espectacular orgasmo; y también aunque ninguno lo asimile jamás...mi gran sentimiento llamado amor. Ya no queda nada que decir, cada uno hará su vida y se follará a mil cuerpos con diferentes caras y vidas; ninguno hará preguntas, solo se limitará a responder y quien sabe, tal vez nos enamoremos de otra, u otro en mi caso, subnormal que esté dispuesto a aguantarnos.
Pero nadie te va a saciar como yo, nadie te va a sacar tanto de quicio y a la misma vez unas ganas tremendas de hacer el amor como lo hizo mi persona. Nadie va a llorar tantas veces y te va a decir tantas injurias para quitarte la ropa y comerte a besos después. Nadie va a sentir un amor tan fuerte y tan enfermizo como lo que sentimos tú y yo.
Bajo mentiras creamos una verdad que por miedo, dejamos estar. La nada nos acoge, y otras vidas vendrán, y en el silencio de la noche, observo como nuestra historia sin final, inevitablemente lo tendrá.
Eras mío, mío, mío joder mío. Y yo era tuya, sólo tuya. Da igual con cuántos me dejara ir, con cuántos me dejase hacer, abrazar y complacer. Tú y yo sin quererlo, quisimos. Tú y yo sin poder evitarlo, creamos un universo que ninguna experiencia anterior pudo destruir o asemejar. Siendo el uno para el otro, los dos nos dimos la espalda, y sabiendo que pudimos tenerlo todo, preferimos conformarnos con nada".
Bea Morales Fernández
lunes, 29 de diciembre de 2014
domingo, 14 de diciembre de 2014
domingo, 30 de noviembre de 2014
Efímera aquella emoción que soñó con hacerte el amor y se quedó en un sueño húmedo.
Doloroso aquel recuerdo que sin llover se derrama por las calles como gotas de agua sucia.
Confuso y extraño lo que todos entienden como tiempo venidero, de transición para algo mejor.
Y si pudiera elegir, me quedaría con el instante donde todo pudo cambiar, donde dos personas enamoradas compartían la ilusión totalmente nueva y reluciente como dos adolescentes pero que en realidad, eran niños.
Humano aquel sentimiento que desconocido se hizo cotidiano en mi interior, el cual todo el mundo conoce con el nombre de amor.
Bea Morales Fdez
Doloroso aquel recuerdo que sin llover se derrama por las calles como gotas de agua sucia.
Confuso y extraño lo que todos entienden como tiempo venidero, de transición para algo mejor.
Y si pudiera elegir, me quedaría con el instante donde todo pudo cambiar, donde dos personas enamoradas compartían la ilusión totalmente nueva y reluciente como dos adolescentes pero que en realidad, eran niños.
Humano aquel sentimiento que desconocido se hizo cotidiano en mi interior, el cual todo el mundo conoce con el nombre de amor.
Bea Morales Fdez
domingo, 23 de noviembre de 2014
No se necesitan motivos para los intentos.
El ser humano es el animal más débil de todos: nos escondemos en la grandeza de las cosas que producimos y aún así tememos cualquier rasguño que ocasiona la vida.
Y en esa debilidad latente nos empequeñecemos con el tiempo, y crecemos en imaginación y sueños.
Bea Morales Fdez
El ser humano es el animal más débil de todos: nos escondemos en la grandeza de las cosas que producimos y aún así tememos cualquier rasguño que ocasiona la vida.
Y en esa debilidad latente nos empequeñecemos con el tiempo, y crecemos en imaginación y sueños.
Bea Morales Fdez
jueves, 20 de noviembre de 2014
Instante de calidez perdida, donde se camufla el invierno astuto, esperando florecer.
Lluvia dulce que sin sabor, empapa cada sentido que se seca rápidamente.
Mundo irónico y superficial, lleno de penurias con esperanzas de ser alegrías.
Momento implacable aquel que sin haber surgido, nace de repente y se sella mediante un beso de almas que vuelan por la vida.
Abrazo matador, asesino; que te devuelve a la vida.
Fallecer y reencarnarse, paradoja del destino.
Bea Morales Fdez
sábado, 8 de noviembre de 2014
Ella temía la oscuridad, tenía miedo de caer en las tinieblas sin poder regresar a su hogar.
Era impulsiva, era pasional, idealista y perfeccionista.
Y de tanta perfección, lo oscuro la alumbró.
Cayendo por precipicios desconocidos, no le importan los golpes, las heridas que sangran, todo el dolor que siente su cuerpo...
Lo único que le importa es que la calidez del pálpito por la boca se marchó.
No le quedan excusas, ni motivos.
No le queda absolutamente nada, sólo llorar en la oscuridad.
De pequeña soñaba con castillos enormes y príncipes en la puerta.
Fue creciendo y, se dio cuenta de que los príncipes no existen y los que desean serlo, también se enamoran.
Rompiendo corazones y quebrantando almas, una culpa deseosa por abrazarla la sujetó.
La asfixió y la mató.
Resucitó pero no a los tres días como quien merece vivir.
Caminó por lugares llenos de vida, contempló sonrisas relucientes que sin esperarlo, iban dirigidas a ella, le regalaron un corazón...
Pero, dicen que los muertos pierden la memoria; y el alma, que se echa a volar a otra dimensión...
No pudo dar más de sí misma, no pudo comprender ni pudo dar lo mejor que pudo haber dado alguna vez.
Haciendo daño, ella sangraba y abría heridas pasadas que se juntaban con las presentes.
La gente la observaba y con cierta penuria, la intentaban levantar...
Ella, fuera de sí, a un lado mirándose a sí misma, se levantaba sola y decía: "Tranquilos, estoy bien".
Y esa tranquilidad que la camuflaba, al llegar a casa la dejaba en soledad.
Doliéndole el alma, no terminaba de resucitar.
El pasado no le dejaba avanzar, la culpabilidad la ha hecho prisionera siempre.
¿Cómo puede amar esa mujer?
Ella convive y vive resistiendo, intentando vencer las lágrimas.
Intentando caminar sin pensar.
La vida no siempre trae cosas buenas, a veces mata en vida.
Y cuando te ha matado, vivir no siempre es la meta para avanzar.
Ella temía la oscuridad, y temiéndola, vive dentro de ella.
Llorando por miedo, sola ha de vencer sentimientos, emociones, recuerdos...que tal vez, nunca pueda superar.
Que tal vez, acaben matándola de verdad.
Bea Morales Fernández
Era impulsiva, era pasional, idealista y perfeccionista.
Y de tanta perfección, lo oscuro la alumbró.
Cayendo por precipicios desconocidos, no le importan los golpes, las heridas que sangran, todo el dolor que siente su cuerpo...
Lo único que le importa es que la calidez del pálpito por la boca se marchó.
No le quedan excusas, ni motivos.
No le queda absolutamente nada, sólo llorar en la oscuridad.
De pequeña soñaba con castillos enormes y príncipes en la puerta.
Fue creciendo y, se dio cuenta de que los príncipes no existen y los que desean serlo, también se enamoran.
Rompiendo corazones y quebrantando almas, una culpa deseosa por abrazarla la sujetó.
La asfixió y la mató.
Resucitó pero no a los tres días como quien merece vivir.
Caminó por lugares llenos de vida, contempló sonrisas relucientes que sin esperarlo, iban dirigidas a ella, le regalaron un corazón...
Pero, dicen que los muertos pierden la memoria; y el alma, que se echa a volar a otra dimensión...
No pudo dar más de sí misma, no pudo comprender ni pudo dar lo mejor que pudo haber dado alguna vez.
Haciendo daño, ella sangraba y abría heridas pasadas que se juntaban con las presentes.
La gente la observaba y con cierta penuria, la intentaban levantar...
Ella, fuera de sí, a un lado mirándose a sí misma, se levantaba sola y decía: "Tranquilos, estoy bien".
Y esa tranquilidad que la camuflaba, al llegar a casa la dejaba en soledad.
Doliéndole el alma, no terminaba de resucitar.
El pasado no le dejaba avanzar, la culpabilidad la ha hecho prisionera siempre.
¿Cómo puede amar esa mujer?
Ella convive y vive resistiendo, intentando vencer las lágrimas.
Intentando caminar sin pensar.
La vida no siempre trae cosas buenas, a veces mata en vida.
Y cuando te ha matado, vivir no siempre es la meta para avanzar.
Ella temía la oscuridad, y temiéndola, vive dentro de ella.
Llorando por miedo, sola ha de vencer sentimientos, emociones, recuerdos...que tal vez, nunca pueda superar.
Que tal vez, acaben matándola de verdad.
Bea Morales Fernández
martes, 14 de octubre de 2014
martes, 23 de septiembre de 2014
Somos más que simples peones de los camuflados reyes llamados altos cargos. Somos más que simples estudiantes sentados en una silla y apoyados en una mesa. Somos más que simples dudas sin resolver. Somos más que la mera experiencia. Somos más que tristes o felices enamorados.
Somos risa; somos sueños; somos simpatía; a veces, somos envidia; somos deseos; somos el misterioso destino.
Tenemos derecho a protestar, a gritar, a sufrir, a ser felices.
Tenemos y debemos ser, que no se nos olvide, el motor de este desolado mundo.
¿Qué nos ha pasado? ¿hasta dónde vamos a llegar?
O más bien, ¿alguna vez el ser humano ha echo las cosas bien?
Nunca es tarde, dicen.
Pero hay algo demasiado claro, todo reside en el principio.
No somos ganado, no somos fichas de ajedrez y por supuesto, no somos menos importantes que aquellos que han construido una pared para frenar nuestras emociones y derechos.
Somos el grito que intentan acallar, somos lo nuevo y renovado que intentan enterrar, somos el futuro que pretenden transformar en el actual presente lleno de miserias para tantos, y de fortuna para pocos.
No somos corderos degollados, somos el pulso y la respiración del mundo.
Somos, aunque nadie lo sepa, aquello a lo que temen los grandes, porque somos muchos, porque somos muchas voces.
Porque juntos somos la verdadera, hermosa y extravagante...humanidad en sí. Capaz de todo, y capaz de hacer de lo malo, algo bueno.
Bea Morales Fdez
Somos risa; somos sueños; somos simpatía; a veces, somos envidia; somos deseos; somos el misterioso destino.
Tenemos derecho a protestar, a gritar, a sufrir, a ser felices.
Tenemos y debemos ser, que no se nos olvide, el motor de este desolado mundo.
¿Qué nos ha pasado? ¿hasta dónde vamos a llegar?
O más bien, ¿alguna vez el ser humano ha echo las cosas bien?
Nunca es tarde, dicen.
Pero hay algo demasiado claro, todo reside en el principio.
No somos ganado, no somos fichas de ajedrez y por supuesto, no somos menos importantes que aquellos que han construido una pared para frenar nuestras emociones y derechos.
Somos el grito que intentan acallar, somos lo nuevo y renovado que intentan enterrar, somos el futuro que pretenden transformar en el actual presente lleno de miserias para tantos, y de fortuna para pocos.
No somos corderos degollados, somos el pulso y la respiración del mundo.
Somos, aunque nadie lo sepa, aquello a lo que temen los grandes, porque somos muchos, porque somos muchas voces.
Porque juntos somos la verdadera, hermosa y extravagante...humanidad en sí. Capaz de todo, y capaz de hacer de lo malo, algo bueno.
Bea Morales Fdez
Nosotros, los jóvenes, nos vamos a tener que enfrentar a un montón de negativas. A negativas por querer cambiar el mundo, a negativas por exponer ideas mucho más innovadoras que las de años atrás, a negativas por el simple hecho de que los altos cargos tienen miedo a perderlo todo, porque solo miran por sí mismos.
Y tan sólo por ese motivo, los jóvenes debemos luchar, debemos aprender a ser valientes y cambiar el mundo.
Si no luchamos y frenamos el miedo, viviremos en una eterna represión que sólo conoce la libertad en sueños.
Bea Morales
Y tan sólo por ese motivo, los jóvenes debemos luchar, debemos aprender a ser valientes y cambiar el mundo.
Si no luchamos y frenamos el miedo, viviremos en una eterna represión que sólo conoce la libertad en sueños.
Bea Morales
domingo, 14 de septiembre de 2014
"Porque si de un suspiro tuyo se me fuera la vida, la dejaría ir.
Porque si un día decides irte, me iré detrás de ti.
Porque muy pocos entienden de razones, entienden de enamoramientos...y sólo aquellos locos enamorados del amor podrían volver a arriesgar.
Y si caigo, que sea para golpearme contra tu ser, y si es con alguien, que sea contigo.
Y si estoy loca por ahogarme en dudas y temores de tu corazón, que así sea si así puedo sentir tu calor, tus besos y, un segundo de tu vida.
Llaman insensatos a los que aman sin control y sin medida, pero no conozco otra forma de vivir más bonita, más descontrolada, más deliciosa y más llena de vida".
Bea Morales
Porque si un día decides irte, me iré detrás de ti.
Porque muy pocos entienden de razones, entienden de enamoramientos...y sólo aquellos locos enamorados del amor podrían volver a arriesgar.
Y si caigo, que sea para golpearme contra tu ser, y si es con alguien, que sea contigo.
Y si estoy loca por ahogarme en dudas y temores de tu corazón, que así sea si así puedo sentir tu calor, tus besos y, un segundo de tu vida.
Llaman insensatos a los que aman sin control y sin medida, pero no conozco otra forma de vivir más bonita, más descontrolada, más deliciosa y más llena de vida".
Bea Morales
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