viernes, 24 de julio de 2015

Nunca entenderás que eras todo lo que quería incluso cuando eras polvo alrededor de mis llamas. Nunca comprenderás que el aliento que expulsaba era la consecuencia de tu respiración; eras mi piedra favorita y la única con la que tropecé por doceava vez o vete a saber cuán hostias me pegué por ti, en ti. Y cuando aspire a la cima, miraré al cielo estrellado como un camino hacia tus ojos, donde tu mirada meditabunda se habrá excitado, alegrado, entristecido y, tal vez, enamorado. Las despedidas no son tal cual las pintan los directores en las películas, a veces hay algo más que eso: discusiones sin opción a la disculpa de después; llantos indescriptibles; depresiones complicadas de superar; dependencias emocionales; y, la mayoría de las veces, sin las dos personas diciéndose que siempre se amarán bajo la lluvia.
Así que, cuando mires atrás, recuérdame como una persona que se volvió maestra en el amor cuando se enamoró de aprendiz; incluso cuando su sonrisa se borró entre las risas de los recuerdos y las esperanzas fallidas que cayeron como granizo por la habitación. Y, sí, siempre seré esa niña que mira más allá de las realidades más obvias, la misma que nunca quiso un rumbo fijo si no eran las aventuras que tendían tu mano. 
Todo tiene un final, hasta las películas que nunca se grabaron y tenían pinta de llenar salas de cines, tituladas: relaciones jodidamente sentidas que pasan en la vida real. 

Bea Morales Fdez 

miércoles, 22 de julio de 2015

Imborrable, inalcanzable, indeciso, certero, ambiguo, cambiante, reiterativo, y por una vez, definitivo. Este es mi adiós, este es el final de un amor que pintó nuestras paredes de todos los colores posibles. Un amor joven, adulto, enamoradizo, odioso, torturador, ilusionado, perplejo, cansado, esperanzador...un amor grabado en nuestra piel para siempre.

Bea Morales Fdez

viernes, 17 de julio de 2015

Dueles

Vuelves y te refugias en mis silencios cautelosos; intentas susurrarme que todo pasará, que esta vez estarás ahí para mí, y mientras intento entender por qué nos reencontramos cada vez que nos decimos adiós, esta vez me dices que no te vas a rendir, que esta vez sí. Pero, dándote la espalda, ahora intento comprender si esto es lo más justo, si no es mejor que seas una herida que nunca deja de doler a que interrumpas en mi vida cuando creo que estoy mejor.
Dueles, dueles como cuando un niño se cae y se hace una herida en carne viva; como si fueras una muerte súbita o una esperanza fallida. Siempre dueles, e incluso ahora que me miras fijamente y me ofreces tu corazón, sigues doliendo. Y la paradoja del destino es que sin ser mío yo te siento así, y yo sin ser tuya regreso a tus brazos, unos que soñé hasta que dejaste de aparecer.
Y ahora vuelves, ahora sí, pero es ahora cuando yo no sé si  arriesgarme a vivir sin ti o regresar al punto de partida que dejó de existir desde que volvimos por décima vez. Siempre nos necesitamos aunque la vida ya nos de por perdidos, aunque nadie se fía de esto y aunque nos tiremos las excusas, los insultos y el dolor a la cabeza.
¿Se puede amar odiando? Ninguno tiene respuesta para algo tan obvio, y por eso el paso más decisivo se atraganta en las gargantas de dos personas que aman irracionalmente, que se aman sin saber por qué, que se aman creyendo que algo tan usual, se vuelve irrepetible.

Bea Morales Fdez 

martes, 14 de julio de 2015

Como una tempestad le arrastran los recuerdos hacia un ahogamiento más que evidente; siempre le ha amado, siempre lo hace. Él era ese universo que colapsó y dejó la única estrella que brillaba en el firmamento como un alma solitaria. Sus manos eran la tierra que ella respiraba y besaba, y él no era consciente de que cada noche los pensamientos de ella se trasladaban a sus paredes para verlo dormir. Él. Él y ella. Ella y él. Ella.
Y ahora que la gente camina y no observa al pasar, ella se siente observada por ojos imaginarios que traspasan su piel y escuchan su corazón, ese que late simplemente. ¿Latir sin emociones es sano? Ella no comprende que la luz del túnel no está por el camino donde él la espera, porque siendo un brillo más que notable, se oscurece a cada beso, a cada caricia y a cada te quiero.
Un amor que siendo de dos, se ahoga en el vaso que uno bebe, que él bebe.

Bea Morales Fdez 

miércoles, 1 de julio de 2015

Cobardes

Y, me corro.
No pude más, había aguantado demasiada presión. Quería destrozarte mediante palabras y golpearte con la ignorancia, pero me corrí como nunca. Y corriéndome, sigues un ritmo insaciable donde intentas sacar de mí hasta el último aliento que no puedo darte. Me obligas a mirarte mientras me voy y con esa mirada que un día me enamoró destrozándome, tú también te corres. Pero te levantas y con una sonrisa me das la espalda, esa que tanto amo abrazar. ¿Esto es amor? ¿qué haremos ahora que no sabemos ni podemos parar?
Y, aunque sé que el principio de todo es la nada más absoluta, los dos somos dos yonquis masoquistas que necesitan correrse encima del otro y dejar todo fuera: el alma, las dudas, las excusas, las palabras que nunca nos decimos, las ganas...sobre todo las ganas. Hoy me despido de ti, y aunque mañana volveré porque tú jamás cierras la puerta para mí, hemos de parar algo que sin frenos no tiene cabida, y mientras preparo dichas palabras y me lleno de valor para decirte que hay alguien más y que de verdad lo tuyo no es amor y lo mío se está convirtiendo en obsesión...me corro, te corres, y el silencio más absoluto nos hace el amor sobre el sudor.

Bea Morales Fdez 

domingo, 21 de junio de 2015

Reír como medicina para el alma

Ríe. Ríe acomplejada, sobrecogida y algo temerosa de seguir riendo. Ridiculizada, sale a escena.
Todo preparado, la iluminación a punto y la gente expectante. Todos esperan lo mejor de ella y aún así, saben que el fracaso es inevitable. Respira hondo y sigue riendo sin parar, ríe tanto, que las lágrimas se entremezclan con las carcajadas inverosímiles.
La vida es el espectáculo más paradójico, inesperado, puñetero y espeluznante que se haya podido ver, y cuando todas las miradas están puestas sobre ti, solo hay que saber manejar la situación y ponerte a bailar sobre las exigencias, las excusas y los malos pensamientos. Nada es para siempre y hay finales que no llegan; y esperar una cosa u otra es dejar de vivir, es pararse en medio del acto y destrozar todo lo que ya tenías hecho. Qué es la vida sino un primer, segun y tercer acto de una obra apasionada, enamoradiza, mortífera, triste y esperanzadora. Y ella está en el centro de atención temporal, y cada mirada puesta en ella resbala entre su piel sudorosa por todo el esfuerzo que conlleva salir ahí y hacer como si nada. Pero sigue riendo, y no parará de reír aunque llore o la cólera haga acto de presencia, este es su momento y nadie puede arrebatárselo. Esta es la parte de la función donde improvisa, y no hay mayor dicha que dejarse llevar por uno mismo, inventando guiones y recorriendo la tarima como quiere, como nunca debe hacer y como sea necesario para superar lo que esté por venir. Hoy ella es el teatro de miles de obras que pasean por las butacas, hoy ella es la improvisación más hermosa que deja boquiabiertos a todos los que se atreven a juzgar que los sueños, meras ilusiones son.

Bea Morales Fdez 

martes, 16 de junio de 2015

Adoro la perfección de la mitad de ti. Sí, la mitad. Pues una parte te pertenece por vivir y no deseo arrebatártela, y la otra es un regalo que me obsequias; y es esa la única parte que quiero de ti, no más. Y esto lo digo porque adoro compartirlo todo contigo: las experiencias, las risas, los secretos más embarazosos, y los besos más llenos de ternura que he dado en toda mi vida. Adoro como agarras mi mano tras debatirte contigo mismo si abandonar o seguir; adoro como cierras los ojos cuando rozo tu mejilla con mis labios; y adoro la forma en la que siendo tú, me haces realmente feliz. Porque tú eres el único que consigue que me den ganas de abrazar a la vida de otra manera, el único que ha dejado una huella tan honda que ninguna otra piel me despierta ese deseo animal que sólo tú consigues sacar. Tú eres la persona que necesito, en tus malos días para abrazarte y limpiarte las lágrimas y en los buenos días cuando lo que más desees es tenerme cerca de ti.
Si me sostienes cuando caiga y permaneces cada mañana a mi lado al despertar, prometo entregarte cada parte de mis miedos, atrevimientos, sueños...y todo mi amor.

Bea Morales Fdez 

viernes, 5 de junio de 2015

El entendimiento se quedó corto cuando la incomprensión invadió el pasillo incierto, cuando el reencuentro se alargó en un tránsito, y cuando el dolor se volvió lento y dichoso. Con los esquemas rotos y las intuiciones equívocas, me llenaste de un aliento cadavérico pues mientras más te quiero, más muero. Y sólo así, muerta, es cuando me siento más viva.

Bea Morales Fdez 

martes, 2 de junio de 2015

El temblor de mi necesidad lo dibuja la curvatura de tu labio. El éxtasis inocente es el paso de tus manos a tu habitación. Eres la mitad que necesito y también eres la realidad más oculta que intento. Sin peros ni excusas invades mi mente cuando en medio de la oscuridad, tú eres mi única luz. Aún no lo sabes, pero te necesito, simplemente necesito que me ames como ahora te amo yo. Yo no sabía lo que era frenar el mundo por un solo gesto del rostro de alguien, por su tímida risa o por su mínimo movimiento que causa sensualidad ante mis ojos.
Yo no sabía lo que era, hasta que me enamoré de ti.
Hasta que sin querer reconocerlo, te convertiste en la ausencia más dolorosa, en la presencia más dichosa y en el objeto de una imaginación inexperta.

Bea Morales Fdez  
Atraviesas las puertas de mi alma como quien da un paseo por placer, sin fijarse en nada sino en sus propios pensamientos. Te posas en mi pecho pero callas, me besas y así destruyes lo poco que quedaba de mí. Y entonces es cuando me doy cuenta. Me doy cuenta de que mi vida recae sobre tus manos, mi corazón es completamente tuyo, y mi aliento es tu respiración.
Desdicha la mía al encontrar la dicha en tu cuerpo efímero, en tu amor ilusorio y en tus verdades llenas de mentiras. Desgracia aquella que recae a mi espalda cuando me sonríes y me susurras sin necesidad de palabras todo lo que me necesitas: un momento. Y en ese momento desgastas todo lo que soportas, temes y sueñas; mientras mi existencia se convierte en un suave gemido sin continuación, sin risa, sin una razón. Así amamos los dos: tú por un instante, y yo toda una vida. Toda una vida estando contigo pero realmente sin ti.
Desdicha la mía que me enamoré de mi propio karma, de la persona que rompiendo mi esencia en dos, me hace desgraciadamente feliz.

Bea Morales Fdez 

martes, 26 de mayo de 2015

A ti, que lees esto, escúchame amigo.
En un mundo tan cambiante, ¿por qué nos paramos en medio de la nada y dejamos escapar oportunidades que un día comenzamos a soñar?
¿Por qué un amor negro y destruido te crea barreras hacia nuevos amaneceres en vez de romperlas?¿Por qué sin lágrimas le lloras a la vida en vez de hacerla diferente?
Mucha gente se estanca en historias llenas de ternura sin amor; le da la espalda a lo que un día le robaría el corazón; fracasa sin ni siquiera intentar; y tropieza con el escalón ficticio pero latente de la mente denominado pasado. Por eso, amigo mío, te pido que no le temas a la felicidad ni al amor. Que no huyas del fracaso, porque eso te hará más grande; que no te rindas cuando vas a mitad de trayecto; que no te cures la herida con la bondad de otra alma si sabes que seguirá sangrando; y que no desperdicies los caminos de la vida que a veces, por desgracia, se vuelven difusos por los recuerdos.Por eso, y nada más que por eso, amigo mío, es hora de derrotar a tu mayor enemigo, ¿y sabes cuál es? Tú, eres tú. 
Arranca las malas hierbas que recorren tu imaginación y tus sueños; besa desenfrenadamente la esencia de lo nuevo, que esa es la dicha de los que saben aprovechar la efusividad de la alegría que viene en un momento justo y concreto; y, sobre todo, date la oportunidad que ahora tanto detestas, porque la detestas, y sabes de que estoy hablando, detestas amar y ser feliz, detestas que no sea la persona que te traía la desdicha la que te devuelva lo que te rompió en un momento dado...Pero amigo, ¿sabes qué? avanzar hacia delante es abrir los ojos, es no negarse el ¿por qué no?, es aprender a perdonarte lo que a día de hoy, te hace frenar.


Bea Morales Fdez 

domingo, 17 de mayo de 2015

"Lo más hermoso que he visto lo he imaginado en sueños. He soñado con sonrisas simples sin las ansiadas complicaciones que necesitamos sentir cada vez que nos vestimos; he soñado con un "te quiero" sincero, de esos que salen casi susurrados por los labios, sin necesidad de repetirlo pues sin oírlo, la mirada lo dice todo; he soñado con gente que se tira a la piscina con o sin agua, sin egoísmos ni barreras pasadas. Dicen que los sueños, sueños son; pero tal vez cerrar los ojos en un mundo tan cambiante e inesperado sea una forma de no avanzar nunca. Y la mejor forma de complicarse la vida es dejando de pensar en lo que tuviste y ya no tienes; en lo que esperas o podrás obtener. Lo bello de la vida es dejarse llevar y no pararte a pensar en qué te dará la vida ahora que ya no estás acomodado a lo que un día cubría tu vida. Las personas tienen miedo a innovar, a cambiar, a sentir. Y ese es el peor error del ser humano, el no querer "queriendo" darse otra oportunidad de ser feliz de una manera totalmente diferente".

Bea Morales Fdez 

domingo, 3 de mayo de 2015

"Y con todo ardiendo, con ningún motivo para entrar en esa casa que se quema en silencio nos suicidamos los dos. Nos dejamos llevar por el fuego y morimos conscientes de que la toxicidad de ambos es lo que libera nuestras almas. El masoquismo de no dejarnos ir es lo que me mantiene viva entre tanta desesperanza, entre tanto desconsuelo y mentiras. Dime que no, miénteme a mí y sorpréndeme. Grítame que se acabó, échame de tu casa y cierra toda luz al final del túnel, porque sabes que no lo harás, porque siempre echas de menos que te abrace por detrás y llore en tu espalda; siempre buscas mi mano en la oscuridad; siempre pides disculpas cuando yo te he roto el corazón y tú has pisado lo que queda de mí. Y aunque nos digan que nos falta razón, somos unos tercos que se aman haciéndose daño, pues no sabemos hacerlo de otra forma. Sólo sabemos que entre el abismo de caer o levantarnos el uno sin el otro, preferimos caer para dormir entre lágrimas que mañana serán sonrisas de enamorados inmaduros, de enamorados que temen ahogarse en un vaso que ni siquiera ha tenido alguna vez agua.
Y con las llamas abrasando nuestra piel, caigo ante ti para susurrarte sin que me oigas cuanto te he amado y cuánto te amo en este momento, cuánto te amé cuando estaba rota y no sabía pensar con claridad, y cuánto te amaré cuando nuestras cenizas solitarias vuelen juntas por el aire. Sólo quiero salir de aquí, de ti. Pero es entonces cuando tú te arrodillas delante de mí y agarras con tus robustas manos mi diminuta barbilla, es entonces cuando me besas suavemente entre tanto caos y me haces sentir que aunque se caiga el techo y la casa entera, prefiero abrazarte enterrada entre tantos destrozos. Nadie lo entiende y nadie lo entenderá, y eso es lo que mantiene esto vivo, pues entre resurrección y resurrección, sentimos que lejos de casa solo somos piezas que no encajan, solo somos mera apariencia sin esencia. Somos un incendio eterno, un destrozo irrefutable, un desorden desparejo y una locura totalmente enamorada, totalmente unida por piezas diferentes, por piezas que jamás dejarán de amarse entre tanto odio, entre tanto caos que te hace sentir feliz y en casa.
Así me quieres tú, así te quiero yo".

Bea Morales Fdez 

domingo, 26 de abril de 2015

El arte de perdonar

Hace tiempo, hace mucho tiempo, aprendí a caer.
Aprendí a fallar, a crecer. Y, fue contigo con quien más crecí. Fue con tu negación y afirmación en forma paradójica creando un adiós. Fue con tu decepción, con lo más humano que he visto. Contigo aprendí a perdonar, a perdonarme a mí misma; aprendí a gritar en silencio todo lo que callaba por miedo a hacer ruido; aprendí a llorar sin lágrimas tras llevarme un golpe; aprendí a valorar a destiempo lo que se debe cuidar a tiempo; aprendí a abrazarme en un vacío inevitable; aprendí, a ser yo misma.
Nada queda y todo fluye. En la vida nos vamos a encontrar con mucha gente que nos quiere ver caer por aspirar a lo más alto; a gente que nos ama por todo lo que podemos lograr; a gente que decepcionamos porque somos demasiado humanos; a gente que nos levantará y nos tirará al mismo vacío; a gente que vendrá y se irá. Y, si algo he aprendido es que la vida es mucho más simple de lo que pensamos; y, no siempre podrá sujetarnos porque somos nosotros mismos los que le damos a ella su margen de existencia, sea del tiempo que sea.
Aprende a amarte, a cuidarte, a no tener miedo a estar solo, porque este mundo solitario siempre nos acogerá para vivir en multitud y comunidad. Aprende a dejarte ir, a ser parte de algo nuevo y diferente. Pero, sobre todo, aprende que no podremos contentar a todo el mundo, y que un día, fallaremos y nos fallarán; y la manera más hermosa de avanzar y ser feliz es aprender a perdonar.
Perdona, perdónate, y te aseguro...que la alegría invadirá las paredes de tu corazón.
El arte de perdonar no es tarea fácil, pero lo que más cuesta en nuestro camino es lo que más nos enseña, nos hace sentirnos vivos y nos hace eternos.

Bea Morales Fdez

sábado, 4 de abril de 2015

Solo necesito que me abraces

"Solo necesito que me abraces.
Que aparezcas por detrás y sueltes todo lo que te atraganta en mi cuello, que cierres los ojos y sientas como la armonía de las dubitaciones desaparece del aura que imaginaria construimos. Sólo te pido unos minutos para que me mires y puedas ver lo que mi corazón es incapaz de decir, de lo que no se siente preparado para poder afrontarlo. Tengo miedo, tengo tanto temor, solo necesito que beses todos mis errores y los destruyas con nosotros detrás. Quemémonos y perdámonos de este mundo que tal vez no será nunca capaz de entendernos, de comprendernos. Las indecisiones y las circunstancias de la vida no permiten la labor de sacar nada en claro, y es por ello por lo que te invito a dormir despierto en mi pecho, permitiéndote soñar con los ojos abiertos, olvidándonos de quienes somos y de quienes nos rodean mientras te acaricio el cabello, donde nada más hace falta.
Solo necesito que me agarres los brazos y me atraigas hacia ti.
Que camines aun dubitativo pero firme, con pies de plomo sin esperarlo todo pero sabiendo que llegará, que soy capaz de ser tu fortaleza, la que a veces perdemos en el camino; que soy capaz de ser un rayo de felicidad cuando llueve en tu corazón; que puedo protegerte de ti, de mí, de quien sea; que mi meta es sostener la esencia conjunta que jamás morirá, porque estemos donde estemos, tras destruir lo poco que quedaba, sigue habiendo algo que resiste, sigue palpitando una respiración en una habitación cerrada, con la llave para abrirla perdida en tu cuerpo. Y es ahí donde quiero ir, donde deseo escalar y balancearme: en tu pecho cada amanecer y en tu boca cada atardecer; en tu risa cada mañana y en tu serenidad cada noche.
Solo necesito que me abraces, sólo necesito que estés aquí, porque aunque no lo sepas, realmente te amo más de lo que me imaginé, y tengo muchísimo miedo, temo perderte y perderme en ti para siempre, porque si no vuelvo a la realidad, sé que te habrás ido sin capacidad para volver. Por eso, solo necesito que creas en esto, en que el destino no fue tan cruel y nos unió sólo para sufrir en convivencia, sino que también lo hizo para convertir nuestras heridas y quemaduras, en un hogar cálido y eterno, donde habita un sentimiento que limpia y ensucia tu vida aferrada a la mía, y la mía a la tuya.
Solo te necesito aquí creciendo y empequeñeciendo, solo te necesito ahí, a mi lado, como el primero en robarme lo que quedaba de mí y el último en hacerme sentir la dicha de cumplir un imposible: poder estar juntos y fusionar distintos caminos en dos sonrisas acompasadas por un mismo latir".

Bea Morales Fdez