martes, 8 de noviembre de 2016

A veces me pregunto por qué no estás aquí acariciando mis dudas e inseguridades; en otros momentos me planteo el porqué te dejé ir si la unión hace la fuerza y nosotros éramos débiles en ausencia; en muchas ocasiones escucho a mis temores rasgar el cristal que me resguarda del frío abismo; pero ya no me das la mano y ya no siento tu calor, siento el sabor de nuestro primer beso pero no recuerdo el motivo por el cual estabas conmigo ni yo contigo, y tal vez sea mejor así, que en instantes me sea difícil avanzar pero que en otros me recomponga desasiendo lo que fui contigo. 

Beatriz Morales Fernández

jueves, 27 de octubre de 2016

Tragedia francesa

La nocturnidad muestra dos almas que se complementan en locura y que duermen en camas separadas llenas de lejanía, de recuerdos pertenecientes a la incertidumbre del abismo nocturno. Unión de cuerpos enajenados, elixir de besos con cierto sabor francés, en sus heridas profundas arde el fuego de lo prohibido y el infierno que complementa su poesía. 
Ahí van dos malditos, les dirán, mas nadie entiende realmente el valor de lo que se tiene, aún con la sensación de huida en el ápice la lengua, si no ha sentido ese dolor dichoso que te sumerge en las palabras y te permite crear un arte poético grandilocuente, pues el artista se hace cuando lo que entreabre su boca es la reflexión.
Al final, su poesía no solo estuvo en versos navegantes que surcaron la historia literaria, sino en la profundidad que tiene probar la dicha que erróneamente engancha al gusto; y en amarse más a sí mismo tras, primeramente, regalarle mundos desinteresados al amante, al cual lo llevan a amar de forma carnal o en nostalgia maquillada de recuerdos. 

Verlaine y Rambaud. 
Rambaud y Verlaine. 
Dos universos en un mundo con imposibilidad de síntesis, dos corazones que se buscan en lo incierto.

Beatriz Morales Fernández 

martes, 18 de octubre de 2016

Veneno en forma de "te quiero" barato,
sentimientos encubiertos de orgasmos,
idealización cegadora, 
realidad macabra.

Amores de un instante 
que parecían de por vida,
deseos concretos en el baúl 
de lo que carece de importancia.

Ruido acosador ante la soledad necesaria,
oscuridad aterradora que baña el alma,
desgarros de ilusión 
ante promesas fracasadas. 

Ganas de amar y ser amada,  
pero mejor hacer poesía,
algo menos inefable parece, 
permite colorear la grisácea esperanza.

Beatriz Morales Fernández 

martes, 11 de octubre de 2016


Mientras el gozo musical taladra las paredes, mi desasosiego se pierde en la multitud; surcando cuerpos, observo ojos que no miran a nada, mentes que no piensan en nada, juventud que no vive lo que es realmente la vida. Víctima más, comprendo que querer a un cuerpo es amar el cadáver de la persona ausente que despertó otras ganas en ti pero que quedaron en cenizas desperdigadas. Ahora es cuando realmente entiendo que los fuegos que se encienden no se apagan nunca, pues se quedan anclados en otros sitios por miedo a hallarse solo. 



Beatriz Morales Fernández 

Las luces de la ciudad en su nocturnidad son más hermosas cuando dejamos que sean nuestras ganas las que recorran cada calle y su historia; ¡hoy suena tan bonita la fuente que acaricia la espalda de la Catedral de Santa Ana!
Prosigo mi camino y me pierdo en las esquinas donde seguramente tú te encuentres pero en otro lugar; y me pregunto como estarás, si la vida te trató bien, si puedes convivir con la melancolía molesta que a veces empapa de frío y muchas otras te acalora en la desnudez de tu esencia. Hoy me pregunto muchas cosas pero, sobre todo, saboreo la cuestión de si de tanto preguntar, nos hemos olvidado de vivir allá donde se nos ha permitido juntar los pedazos rotos que tanto nos negamos a recoger. Así que hoy tendrás que perdonarme porque voy a dejar las preguntas a un lado y voy a ordenar este revuelo caótico y surrealista que ha empapado mis días en una neblina difusa que se sujeta a mis talones.
Hoy me voy a permitir el lujo de no pensar, de vivir por mí, luego hoy voy a quererte más que nunca, pues me abrazo a la nada contigo, tú allí y yo aquí, tú desde lejos y yo desde tan cerca, tú presa de mis idas y venidas, yo buscando algo que no consigo hallar: paz. 

Beatriz Morales Fernández 

domingo, 9 de octubre de 2016

Mientras me acaricio la mente con memorias obsoletas, me dieron ganas de abrazarte y tocarte el cabello como si morir significara aspirar todo lo que constituye tu ser. Mas cuando ya no miras ni hacia atrás ni hacia delante, yo sigo en perpendicular a tender mi mano sobre la tuya y beberme cada lágrima perdida por una sonrisa de tus fauces, esas que devoran mis tardes en trances sin sentido y que se comen las esperanzas de tener lo que nunca se sostuvo porque solo en mi cabeza se construyeron mundos vanos y gloriosamente arruinados.

Beatriz Morales Fernández 

viernes, 7 de octubre de 2016

Una mañana temprano, te alzarás y contemplarás la somnolencia en tu rostro; te preguntarás que día es, qué hora, qué te deparará la jornada; prepararás algo ligero para silenciar tu estómago y comenzarás a marchar de la mano con el tiempo y su insaciable prisa. Esa mañana tras vestirte, asearte y atarte los zapatos, volverás a la cama y le acariciarás el pelo mientras tus labios en un hermoso y silencioso descenso rozan los suyos, le susurrarás la cantidad de tu amor y la plenitud inundará la habitación antes de salir. Y mientras la has rozado, hablado, amado, abrazado, comido...no te acordarás de mí. 
Mas, muy a mi pesar y en el fondo tiernamente agradecida, sé que si el olvido se hospeda en nuestras memorias, si te llena la existencia, sabré que esa es la forma más bonita de recordarme. 

Tu felicidad; la mía. 

Beatriz Morales Fernández 

miércoles, 5 de octubre de 2016

Practico el abandonismo
desde que los pétalos de mi vida 
comenzaron a caer sobre una inefable,
infame y dura desesperanza.

Practico el abandonismo
desde que los trozos de mi alma
se dispersaron
con el devenir de las cosas. 

Beatriz Morales Fernández 

martes, 27 de septiembre de 2016

Regreso a la ruina

El regreso a lo cotidiano conduce al olvido todos aquellos instantes donde la vida resurge en otros labios, mas hoy me olvido de tu identidad para poder entender que si no te quedaste no fue por amor a otros brazos, sino por una monotonía construida y solidificada que mantiene tu interior caliente. 

Y, al final, eso es lo que más vida te quita.

 Mientras el exilio te espera arrinconado por la ilusión verdulera, yo sé y siento que comencé a medio quererte desde la primera sonrisa; mas el otro medio no pudo ser por las ansiosas ganas que fueron calladas y que duermen ligeras en un sueño quizás eterno pero tristemente obligado. 

Y tal vez, cuando ella te mire, recordarás mi mano cálida deslizándose entre tus dedos, nuestras grandes sonrisas ante lo nuevo, o los besos con sabor a salitre que nos dimos como un recuerdo instantáneo lleno de nostalgia. 

Beatriz Morales Fernández 

martes, 20 de septiembre de 2016

Tejo con las yemas de los dedos un abrigo hecho de las excusas que siempre golpeábamos contra la pared; lágrima a lágrima, un nuevo océano nació entre nuestros dedos de los pies y abrigándome con ese nuevo ropaje de textura maldita, me congelo de cintura para abajo para abandonar un bosque que talabas con la lengua, mientras que el resto de mi cuerpo arde por pensar en todo lo que nos quisimos y en cuanto énfasis pusimos para romper hasta lo que nunca tuvo forma. 

Beatriz Morales Fernández 

lunes, 5 de septiembre de 2016

El arte de la fotografía



Adoro fotografiar con los ojos
todos los versos que compongo en silencio
mientras me desvistes en recuerdos.

Me encanta tomar fotos de todo tu cuerpo
cuando viajo entre memorias obsoletas;
navegando entre tus mares
mientras el presente pinta las paredes de tu pasado.

Mediante susurros no pronunciados
te digo que te quedes conmigo
a pesar de haberte alejado
y haberte ahogado en mi silenciosa agonía.

Al final, no hay lágrimas palpables en las fotografías,
pero sí instantes que se quedan en un podría haber sido mejor
si el amor no me vistiera con el inconsciente dolor,
si amarte no significara romperte en dos el corazón.

Beatriz Morales Fernández 




domingo, 4 de septiembre de 2016

Al final todo se resume en un sí pero no acompasado de un toma y daca; en un beso robado en un abrazo deseado; en una posesión a la fuerza mientras proclamamos un amor libre; y con la palabra sin ti resbalando entre los labios, cuyo significado real es "contigo".

Beatriz Morales Fernández 

viernes, 5 de agosto de 2016

Caer en pedazos.

Sangras sin heridas visibles, te ahogas en un vaso vacío.
Soledad siniestra, miedo atroz.
Quieres sostener lo que consideras real pero entre tus dedos se resbalan las ganas.
La palidez como maquillaje y el sufrimiento como ropaje.
Caer con roturas, con huesos rotos, con la carne descompuesta.
Todo contra ti en tu cabeza, abrazos vacíos que no percibes.
Nada, todo, nada.
Muerte muda, vida sin vitalidad.

Caer en pedazos, entre llantos silenciosos y esperanzas desvanecidas.

Caer.

Solamente caer.

Beatriz Morales Fernández 
Uno debe aprender a convivir consigo mismo 
y a enfrentarse a sus propios demonios. 
Esos que te decoran las paredes de tu existencia 
y te pintan la felicidad de un tono grisáceo. 

Uno debe saber que esos demonios nunca se van, 
se hospedan en el silencio del olvido 
hasta que irrumpen en el sonoro instante de plenitud. 

Abundan en la estancia cuando te asfixias en recuerdos y, 
como si nada,
te asesinan una y otra vez mientras las lágrimas caen sobre tu impotencia.

Uno debe aprender a sobrellevar la carga que el camino te va tirando encima, 
sin olvidar que, aunque intenten matarte,
como un fénix hemos de renacer entre nuestras cenizas,
entre nuestra media vida muerta y la otra media que sobrevive al dolor. 


Beatriz Morales Fernández 

lunes, 1 de agosto de 2016

Hay soledades que se tiñen de gris tras lucir pintorescamente; 
hay destinos entre dedos señaladores y manos entrelazadas; 
hay sombra detrás de la luz;
 hay amores que viven cada vez que mueren; 
y luego estás tú, 
la enfermedad que camufla mis carencias y el puñetazo que me rompe el alma.

Beatriz Morales Fernández