jueves, 26 de febrero de 2015

Como dos rompecabezas destinados a unirse, dos cuerpos independientes forman uno sólo, acompasado por una respiración serena. Una respiración doble que se unifica en tranquilidad y serenidad, en un silencio que hace desvanecer el mundo.
Fuera de complejos o complicaciones, en ese instante nada más cobra importancia, ninguno tiene algo que decir y ni siquiera se precisan justificaciones. La emoción de las caricias suspiradas abrazan al corazón y lo hacen dormir apaciblemente. No necesitan despertarlo, pues no busca el barullo o los nervios de un pasado turbulento. Simplemente vive y muere, al ritmo de una emoción dormida y latente; simplemente ama y olvida, pues olvida lo que el dolor quebró por amor, y ama lo que inevitablemente es certero: sentirse como en casa, sentir un cálido hogar entre sus brazos, rozándose la piel, disfrutando de una emoción que ama en silencio.

Bea Morales Fdez

lunes, 23 de febrero de 2015

Sensaciones que desabrochan almas

Desabrocho los botones de tus inseguridades, y te dejas hacer cayendo en mi pecho tembloroso. Jamás pensé que el amor pudiera ser tan adictivo, o es que quizás, confunda dependencia con amar. Pero la realidad es esa, dependo de las sonrisas que brindas a mi rostro, de las miradas con las que recorres mi cuerpo, de las manos que me sujetan antes de caer porque no estás a cada instante aquí.
La toxicidad con la que recorres mis venas es demasiado alta, pero qué más da si puedo morir de énfasis, de un gozo extremo que supera cualquier límite.
Surco tu espalda escurridiza en sueños donde puedo abrazarla por detrás, y donde todo lo que hace falta es que el mundo se tumbe a nosotros, pues ya tumbados en él, nos echamos a volar y la razón se pierde por un tiempo preciso y determinado. No se necesita nada cuando sin tener lo que buscabas, tienes todo lo que menos esperabas. No se precisan palabras cuando el silencio comienza a desvanecerse en la lucidez de un enamoramiento más que evidente. El miedo invade la respiración que ahora, inunda mis pulmones con destino a tu boca. Mis mejores deseos se quedaron reposando en el lado derecho de la cama, donde ahora el frío viste la calidez que apoderó la almohada.
Muchos cuerpos se vuelven sudorosos en ese lado del dormitorio cuando la ausencia de, tal vez, una inesperada emoción que no se olvida de ninguna manera no habita en tu día a día, pero todos esos suspiros que se arrojan de forma artificial y apasionada, no dejan ese aliento cargado de mensajes que no necesitan explicación, que no necesitan más que admirarse. 
Y esa forma de llenarse no puede completarse cuando el vacío se apodera de aquellos abrazos tan llenos, que te hacían recordar que jamás estarías solo mientras yo pudiera cuidar de ti.
Ahora, el olvido de aquellos instantes va al compás de ese vacío que te carga de alivio cuando no tienes el peso de la dependencia de un amor casi surrealista. Pero la conexión que el aire transmite al contactar las lenguas, da paso a un nuevo intento que cae como una gota de lluvia al suelo. Y destrozándose en mil pedazos, se regenera cada vez que sale el sol. 
Y es que aunque ninguno quiera verlo, aunque ahora mismo mi sombra se esconda debajo de tu cama, hay un calor hogareño cuando nos volvemos a encontrar, cuando ninguno quiere mirar el reloj, cuando ninguno quiere permitirse volver a la realidad.
Así que dime, cuántas pueden tocarte y mirarte de esa manera sobrenatural, esa en la cual sus ojos se dilatan porque encuentran el origen de todo en cada pequeño gesto de tu rostro, en cada paso que das o en cada media sonrisa que intentas evitar.
Dime si un día alguien podrá romper el hechizo que nosotros mismos creamos, pues estamos hechizados por un sentimiento tan real, que desaparece con la brisa de la mañana y el frío de la noche. Y que desapareciendo, sigue presente en ese lado de la cama donde otras se acuestan pero no te miran de lado de esa forma que te sacaba esa tierna sonrisa.
Alegrías que transportan otras personas te hacen fijarte en otras aspiraciones, y tal vez la antigüedad de lo vivido no pueda compararse con la evolución del momento, pero siempre tropezamos y caemos por voluntad propia en el mismo sitio, en los mismos brazos, en los mismos besos. El enamoramiento es una característica propia del ser humano, pero todo lo que se viene un día se irá, hoy intentas decirme adiós mientras un nuevo saludo se come mi labio superior. No siempre lo bueno persiste en serlo, y rara vez lo malo es sano. Pero esa rareza es lo que mantiene la esperanza en venenos que son la felicidad para gente que debería pero no se deja ir. 
Y si para ti ya nada es lo mismo, tal vez el cristal que balancea sobre mis lagrimales no cesen ni hoy ni mañana, pero sé que aunque ahora no lo sepas, no quieres dejarme ir. La ceguedad inevitablemente me convierte en patética, pero dejo de serlo un rato cuando me susurras sin abrir la boca lo mucho que me necesitas, lo mucho que me has echado de menos. 
Ahora no lo ves pero muchas pieles sudan y se revientan contra tu nombre en ese lado derecho de la cama sin que ninguna caiga rendida encima de la tuya y duerma apaciblemente al compás del ritmo de lo que sabemos que está y no queremos reconocer: esa unión más fuerte que cualquier historia contada o por imaginar, ese sentimiento denominado amor. 
Ahora no lo ves, pero lo verás. Sea pronto o, demasiado tarde. 
Si logras marcharte, cierra la puerta de golpe y vete con ella, de la mano fuerte para que no te deje ir. Pero medio brazo sigue aferrado a mi hombro, permitiendo que caigamos en algo desconocido pero evitando el duro golpe que nos podemos llevar. Y, ahí se encuentra el problema, en tener miedo del dolor que puede producir un golpe que no abre heridas, sino que las hace sangrar de forma descontrolada para poderla cicatrizar de forma conjunta, de forma en la que ese lado de la cama se encuentre intacto con el olor de mi champú y lleno de besos apacibles, pausados, y llenos de paz. Dando pases hacia delante aunque antes demos dos hacia atrás.
 Muchos opinan que una forma de suicidarse es esa, recuperar lo que está medio muerto, pero no conozco una forma más bonita de demostrar que hay amores incondicionales, que no todas las personas que se quieren se olvidan realmente, que no todos los amores están perdidos de forma eterna, que no toda la confusión y facilidad que se deposita en un nuevo día "sin ti" sirve para algo, que el destino no existía hasta que encuentras a ese alguien que tampoco pensaba en su existencia y de repente, todo cobra sentido. Porque de repente es ese alguien el que lo hace todo diferente, aunque primero te cause dolor, se vaya o no venga en el momento adecuado. Y es esa diferencia la que te permite amar con fuerza a la misma persona que dejaste de hacerlo, aunque antes hubieras aprendido a dejarlo estar.
El amor es ese lado de la cama cálido que, por muchas personas que pasen, no te abrazarán el alma y la vida de la misma manera.  Es esa persona que te hace sentir más que un amor potente, un sentimiento totalmente distinto que te hace débil y fuerte a la vez, que te hace único y realmente te vuelve loco, superando esos amores que te llegan al corazón. Porque este no se apodera de él, simplemente, lo atraviesa en sus brazos. 



Bea Morales Fernández

domingo, 22 de febrero de 2015

La tranquilidad se quedó sin preguntas desde que tu cintura rozó la palma de mi mano.
Las dudas atravesaron un trance silencioso, quedando a un lado cuando tus labios besaron los míos.
Ya no era lo mismo dentro de la comodidad del deseo que se surcaba bajo sábanas, pero todo era como siempre cuando tu piel se apegaba la mía como si fuera una sola.
No quieres viajar más allá del éxtasis, y yo quiero adentrarme y visitar cada parte de tu alma.
Qué hacer cuando caer en picado es realmente a lo que quieres optar.
Qué hacer cuando estamparse contra el abismo es demasiado dulce si el motivo eres tú.
Como una rosa marchita, la belleza de un amor destruido es la luz de un oscuro túnel denominado dejarte ir. Y por miedo a que no sepas volver, me agarro a tu pecho sosteniendo así cada latido de mi corazón.
Las preguntas sin respuesta se enamoraron de suposiciones, dejándose ir en medio del placer que daría lugar a sueños imprecisos después. 
Sin ser dos, somos uno. Sin querer nada lo quisimos todo, y en el sombreado de la habitación, dos amores profundamente pasionales se aman sin poder sujetarse cuando se llega al final. Porque cuando todo acaba, realmente no queda más. Tú me sientes pero no pretendes quedarte conmigo, y mis dedos rozan la meta sin ni siquiera haber atravesado la mitad del duro camino que tal vez no tenga final.
Perdición indecisa que me mantiene viva, deseo letal que asesinó mi vida para resucitar en un cielo que se mantiene por horas, hasta que la luz del cuarto se vuelve a encender. 
Hasta que tú, sin realmente desearlo, finges quererte ir. 

Bea Morales Fernández

miércoles, 11 de febrero de 2015

Temo la soledad absoluta por el mero hecho de creer con ella en una ilusión perdida.
Temo mirar atrás y ver tu figura borrosa en la fina línea de mi abismo.
Temo, y realmente sigo temiendo temer tus recuerdos...
No estás y es la marca del adiós lo que frena mi siguiente saludo; y es que realmente la identidad de un amor huérfano es lo que me da vida.
Con la locura de la esperanza vacía, sigo intentando contemplar una posibilidad.
Y es así como se ve la perdición del no saber afrontar las despedidas de lo que creíste que no podía tenerla, de lo que consideraste eterno en la efímera existencia.

Bea Morales Fdez

domingo, 1 de febrero de 2015

Aprender de la desgracia de un adiós

¿Sabes esa loca necesidad de llamarte? De preguntar como estás, de poder escuchar tu voz.
¿Sabes cual es esa sensación que sientes cuando ves a la persona que quieres en tu simple imaginación? Sin poder llegar a rozar la realidad.
Supongo que las cosas tienen siempre un final que no podemos evitar, que a veces por mucho que cambien las cosas el dolor sigue haciendo acto de presencia dejando paso al olvido y desterrando al amor.  Supongo que es inevitable sufrir esa etapa de "ni contigo ni sin tu recuerdo". Y daría cualquier cosa por una mirada tuya, por un beso suave de nuestros labios o de escuchar tu risa para poder grabarla en mi mente para siempre. Pero las cosas no son así. 
Por mucho que duela, hemos de mentalizarnos de que hay personas que por mucho que amemos no volverán, ni siquiera algún día; que esperar su vuelta solo trae desgracia porque son simples deseos que se convierten en expectativas ficticias. 
Es difícil dejar ir algo que tú mismo perdiste, es difícil hacerse a la idea de que esa persona seguiría en tu vida si las cosas no hubieran salido como salieron. Pero plantarnos en la soledad tras esa ausencia inevitable,  nos hace aprender a ser mejores y a prosperar, y aunque esa persona nunca lo vea por sus propios ojos, lo importante es que lo veas tú. 
Habrán momentos donde te sentirás terriblemente débil porque esa persona con su solo acto de presencia nos llenaba de fuerza; habrán instantes donde necesites estar solo o llorar para poder seguir caminando sin esa compañía; y habrán segundos donde comprendas que lo eterno del dolor es realmente pasajero. 
Es verdad que esa persona no volverá a mirarte con los mismos ojos, no volverá a abrazarte, y no volverá a compartir los aspectos de su día a día contigo. Y, sin embargo, eso debe darnos un empujón para que el día que realmente hayamos superado una relación, no volvamos a cometer las mismas fatalidades que rompieron un corazón. 
Puede que pase mucho tiempo hasta que dejes de recordarlo, hasta que el recuerdo deje de doler, hasta que dejes de necesitarlo o de imaginarte una vida al lado de una ausencia más que evidente; pero todo pasará, y aunque te olviden primero, lo importante es que pensemos en que cada personalidad maneja sus sensaciones y emociones de diferente manera, y en este mundo, uno debe cuidarse a si mismo; compartiendo su mundo con el de otro cuando llegue el momento, y aprendiendo que cada destino es un camino y cuando estamos con una persona, es clave no apoderarnos del camino del otro, sino compartir experiencias sin pisar al otro, solo disfrutando del gran sentimiento que es el amor.
Ahora se pasa por un terrible atardecer lleno de oscuridad, pero cuando uno menos lo espere, la noche se volverá una nueva mañana para saborear la oportunidad de caminar nuevamente por mares y lugares inexplorados por la esencia de uno mismo. 
No pienses que lo superarás, vive las emociones que debas percibir; así, lo que ahora mismo tanto amas y ya no volverá, se irá por su propio pie. Lo fundamental es quedarse con lo que se tuvo y aunque ya no vuelva a estar ahí, se experimentó y se aprendió de la gran fortuna de la desgracia de lo que significa un adiós. 

Bea Morales Fdez 

lunes, 19 de enero de 2015

Las dudas se perdieron de camino a tu ombligo. Olvidé mi nombre y mi procedencia cuando me agarraste la cara entre tus manos.  A día de hoy, continúo por las calles intentando recordar donde tropezamos, y aunque nunca la respuesta vendrá de tu boca, tus labios siguen interpretando lo que quisiera escuchar, lo que quisiese vivir, rebobinando por completo la cinta de una historia finalizada en cotidianos sueños.

Bea Morales Fdez

miércoles, 14 de enero de 2015

"Quedaron tantas cosas por decirnos, tantas promesas por echarnos en cara y tantas lágrimas por soltar. Quedaron tantos abrazos sin dar, tanta pasión desfogada en la imaginación. Y quedaron tantos insultos por gritar, que ahora, sin nada que decir o hacer, cae la totalidad de lo que pudimos darnos y jamás quisimos demostrar.
Lloro sin lágrimas como si eso fuese posible, y así es. 
Y es que tú y yo vivimos la peor historia de amor que se puede construir, y tal vez ese sea el único motivo por el cual me enamoré completamente de ti. Y tal vez esa sea la única razón por la cual mi cabeza no razona si no imagina tu risa cerca de mi cuello, tus manos sobre mi cintura y tu mirada sobre mi alma. Y tal vez, tan sólo tal vez, la inmensidad de tanto amor me arranca el corazón por ese motivo, por amar con rabia la huella de tu ausencia".


Bea Morales Fdez

sábado, 10 de enero de 2015

"Nos quedó tanto por decir.
Creías que era una ilusa por la frialdad que mostraba, y tan solo fue el miedo de asimilar todo lo que me había permitido amar.
De observar, de observarte.
De escuchar tu risa, de perderme en tus iris, en sentir por milésimas de segundos tus caricias serenas, tus caricias que me cortaban la respiración cuando se volvían rápidas y frenéticas.
Queda tanto por decir, que ya se esfumaron las posibilidades y desaparecieron las palabras.
Provocamos el efecto contrario que los demás, y por eso fuimos tan intensos e insensatos.
Ambos sabíamos a donde llegaríamos, ambos nos permitimos el lujo de tropezarnos con la realidad.
Y cuando el alba de los pocos recuerdos que se hospedan todavía se queden al límite del horizonte, por favor no te olvides de mí.
Tan sólo recuerda por un instante, que en silencio te amaré para siempre".

lunes, 5 de enero de 2015

Como si de un segundo se tratara, el tiempo no espera por nada ni nadie.
Como el viento, arrasa por donde pasa sin ser visto.
La espera deriva de su nombre, más no se relaciona con ella.
Así de simple es la vida, tan complicada desde que el hombre se dio cuenta de su existencia.
Sin opciones a miramientos o quejas, lo que hoy posees tal vez mañana ya no esté. Y seguramente lo que más temes, se de con la seguridad  con la que otras cosas no se terminan por cumplir.
Mas la culpa no es de nadie, tan solo ocurre que las cosas tienen un momento y el encariñarse con la fugacidad de lo que nos rodea es lo que nos hace humanos, es lo que nos hace amar.

Bea Morales Fdez

sábado, 3 de enero de 2015

En el frío de la madrugada el calor del sol lo encontraba en la curva de tu sonrisa. En tus cariñosos abrazos y en el gozo de los cuerpos. La prisión que quema y mata es aquella que en la soledad te asfixia. Recordándote que lo que más has amado, no volverá a amarte. Recordándote que su piel, pertenece ahora a otros dedos, y quien sabe a cuantos.

Bea Morales Fdez

viernes, 2 de enero de 2015

Mío, sólo mío

-Era mío, sólo y exclusivamente mío- susurra.
"Sin saber a que razones atenerme, compartíamos un mundo que se desmoronaba en mil pedazos cada vez que nos abrazábamos. Pero, ¿qué mas daba? Yo sabía que no funcionaría, que un día tras tanto amor jurado, te marcharías de casa, una casa llamada mi vida. Teníamos todo a favor y a la vez, en contra. Tú eras demasiado fuerte, tan fuerte, que no me dejabas entrar en tu debilidad; y yo pecaba de cobardía, de una cobardía tan extrema que entre beso y beso, soñaba con abandonarte. Éramos un amor raro, extraño, confuso y muy apasionado. Tú me jurabas amor eterno, yo te sonría y te prometía lo mismo para hacerte feliz. ¿Supe alguna vez que tú eras todo lo que necesitaba?
Supongo que mediante el contacto de nuestra piel, imaginé una vida a tu lado. Imaginé que cada día llegabas a mi vida de nuevo y me enamorabas como el primer día. Pues sin saberlo, caí profundamente en desgracia desde que cruzamos la mirada por primera vez. Y cuando digo desgracia, me refiero a enamorarme como una perra. Una sucia perra que en la cama era todo lo que querías que fuera, sobrepasando los límites permitidos con tal de oírte gemir mi nombre. Eras tan apasionado, eras tan fugaz que con un sólo orgasmo ya me enamoraba con más fuerza de tus sentidos. Eras una droga que se volvió adicta desde que admití para mis adentros que era drogadicta a tu perfume, a tu sonrisa, a tus manos.
Nunca nos dijimos te quiero, nunca hizo falta. Y cuando lo hicimos, era tras desfogarnos y por aquel entonces no era válido, es lo típico que se dice cuando te dejan complacido de una forma tan bestial que no sabes que decir salvo: "oye, has estado espectacular". Ninguno supo frenar, y sin frenos tuvimos múltiples heridas y rasguños que curábamos volviendo a la misma sábana tras follarnos a otras personas, sin sentir absolutamente nada por ellas. Dime, ¿cuándo supiste qué me amabas?
Creo que nunca lo supiste, pero eres tan culpable del desastre como yo. Como perros nos enamoramos como dos locos que no pueden vivir el uno sin el otro. Y ahora, en soledad, tan sólo por el orgullo que nos ha condicionado la vida ninguno llamará al otro, ninguno aún extrañándonos parará la locura e irá a buscar al otro, sólo nos recordaremos masturbándonos, durante varios minutos, o media hora, qué se yo, depende del día que llevemos.
Contemplo la calle, y me siento completamente vacía, te has ido, y esta vez para siempre. Te has ido y te has llevado mis mejores sonrisas, mis mayores ilusiones, mis gritos cuando llegaba al maldito y espectacular orgasmo; y también aunque ninguno lo asimile jamás...mi gran sentimiento llamado amor. Ya no queda nada que decir, cada uno hará su vida y se follará a mil cuerpos con diferentes caras y vidas; ninguno hará preguntas, solo se limitará a responder y quien sabe, tal vez nos enamoremos de otra, u otro en mi caso, subnormal que esté dispuesto a aguantarnos.
Pero nadie te va a saciar como yo, nadie te va a sacar tanto de quicio y a la misma vez unas ganas tremendas de hacer el amor como lo hizo mi persona. Nadie va a llorar tantas veces y te va a decir tantas injurias para quitarte la ropa y comerte a besos después. Nadie va a sentir un amor tan fuerte y tan enfermizo como lo que sentimos tú y yo.
Bajo mentiras creamos una verdad que por miedo, dejamos estar. La nada nos acoge, y otras vidas vendrán, y en el silencio de la noche, observo como nuestra historia sin final, inevitablemente lo tendrá.
Eras mío, mío, mío joder mío. Y yo era tuya, sólo tuya. Da igual con cuántos me dejara ir, con cuántos me dejase hacer, abrazar y complacer. Tú y yo sin quererlo, quisimos. Tú y yo sin poder evitarlo, creamos un universo que ninguna experiencia anterior pudo destruir o asemejar. Siendo el uno para el otro, los dos nos dimos la espalda, y sabiendo que pudimos tenerlo todo, preferimos conformarnos con nada".

Bea Morales Fernández

lunes, 29 de diciembre de 2014

Los amores verdaderos son aquellos que mueren amando; que se odian de pasión; que se recuerdan en el olvido.

Bea Morales Fdez

domingo, 14 de diciembre de 2014

domingo, 30 de noviembre de 2014

Efímera aquella emoción que soñó con hacerte el amor y se quedó en un sueño húmedo.
Doloroso aquel recuerdo que sin llover se derrama por las calles como gotas de agua sucia.
Confuso y extraño lo que todos entienden como tiempo venidero, de transición para algo mejor.
Y si pudiera elegir, me quedaría con el instante donde todo pudo cambiar, donde dos personas enamoradas compartían la ilusión totalmente nueva y reluciente como dos adolescentes pero que en realidad, eran niños.
Humano aquel sentimiento que desconocido se hizo cotidiano en mi interior, el cual todo el mundo 
conoce con el nombre de amor.


Bea Morales Fdez

domingo, 23 de noviembre de 2014

No se necesitan motivos para los intentos.
El ser humano es el animal más débil de todos: nos escondemos en la grandeza de las cosas que producimos y aún así tememos cualquier rasguño que ocasiona la vida.
Y en esa debilidad latente nos empequeñecemos con el tiempo, y crecemos en imaginación y sueños.

Bea Morales Fdez